A punto de naufragar los pisos en contenedores de barco

la vanguardia 13-03-2019 enlace

El Ayuntamiento sólo alzará 15 alojamientos provisionales de los 94 previstos inicialmente

Los alojamientos provisionales en contenedores de barco, una de las medidas estrella presentada hace un año por el Ayuntamiento para paliar la falta de vivienda asequible en Barcelona, llegarán con retraso y no serán una realidad antes de que acabe el mandato.

Como muy pronto, en junio podrá empezar a instalarse la primera promoción de 15 pisos en Ciutat Vella, de los 94 que se habían previsto inicialmente. Para más adelante, y aún sin fecha, quedarán los otros dos edificios planificados.

Expediente sancionador

El Consistorio acusa a una adjudicataria de no cumplir, pese a ganar el concurso público

La iniciativa, presentada en febrero del año pasado, pretendía tener listos tres edificios a finales del 2018 con un coste de siete millones de euros. Un calendario imposible de cumplir para una fórmula con la que se buscaba agilizar los trámites burocráticos tan exigentes y farragosos para la construcción de vivienda pública. Lo cierto es que este método que ha funcionado en otras ciudades europeas ha estado a punto de naufragar en Barcelona, según el Ayuntamiento por problemas en la adjudicación.

En julio del año pasado, el gobierno de Ada Colau licitó el concurso para construir tres edificios mediante contenedores marítimos –nuevos o reciclados– en el número 10 de la calle Sant Francesc, el 17-21 de Mossn Amadeu (en la Bordeta), y el 33-41 de Bolívia, junto al DHUB, en la plaza de las Glòries. La selección de las empresas encargadas de los proyectos no se anunció hasta el mes pasado y se hizo con sorpresas.

El precio

Las viviendas que se construirán en el Gòtic costarán 939.375 euros

En los planes del Ayuntamiento se ha producido un cambio de guion y se ha pasado de construir tres edificios con contenedores de barco a edificar tan sólo una promoción de los denominados Aprop. Se trata de la estructura que se alzará en Ciutat Vella y cuya edificación ha recaído en la Unión Temporal de Empresas (UTE), Constècnica 3 y Eurocatalana Obres i Serveis.

Fuentes municipales explican este cambio de estrategia por los problemas sufridos durante el proceso de adjudicación y por tratarse de una fórmula de vivienda novedosa que requiere actualizar la normativa jurídica para adecuarse a las necesidades de estos alojamientos temporales. Aseguran que descubrieron en el proceso de entrega de garantías por parte de los adjudicatarios que sólo la empresa que debía alzar la promoción de Ciutat Vella cumplía todos los requisitos técnicos y económicos necesarios. “En los otros dos casos, la empresa que se había propuesto como adjudicataria no presentó estas garantías y, por ese motivo, el Ayuntamiento ha decidido abrir un expediente sancionador para determinar si existe base legal para emprender acciones por esta práctica”, justifican estas fuentes.

Lo cierto es que en el informe de valoración de los criterios de adjudicación el tribunal otorgó a Bigas Grup –la empresa que el Ayuntamiento quiere sancionar– la construcción de los tres lotes. Es más, en el documento se asegura que presentó la oferta más ventajosa y que recibió más puntuación técnica para construir los pisos de Ciutat Vella. Al ganar además los otros dos lotes de Sant Martí y Sants-Montjuïc se le descabalgó del proceso–tal y como se estipulaba en el pliego de cláusulas por resultar ganadora de más concursos– y se decidió otorgar finalmente la adjudicación a la UTE antes mencionada.

La reacción

El Ayuntamiento ha retirado las dos ofertas y anulado las partidas presupuestarias

Los pisos temporales de la calle Sant Francesc se han adjudicado al final por un importe de 939.375 euros. Así las cosas, el Ayuntamiento “declara retiradas las ofertas” de los otros dos lotes correspondientes a las promociones de Sant Martí –2,9 millones de euros– y Sants-Montjuïc –3,1 millones de euros– y se anulan sus partidas presupuestarias correspondientes a los ejercicios del 2018 y el 2019.

El Ayuntamiento, al margen de la apertura del expediente sancionador y de anular las partidas presupuestarias, tiene intención de sacar a concurso “próximamente” las promociones de Sant Martí y más adelante la de Sants-Montjuïc. Fuentes municipales señalaron que la instalación de los primeros Aprop se hará a lo largo de este año. En todo caso, no será antes de que finalice el actual mandato, por lo que será el próximo gobierno municipal quien deba llevar a cabo el nuevo concurso público. “Completado este proceso, la maquinaria municipal estará suficientemente engrasada para instalar otros en un plazo más rápido”, dijeron.

El tamaño

Las futuras viviendas tendrán una superficie que oscilará entre los 26 m2 y los 53 m2

El edificio del Gòtic, el único que al final se ha adjudicado y donde podrían empezar las obras, es el de menor tamaño. Dispondrá de una planta baja comunitaria de uso para los vecinos o entidades del barrio y cuatro plantas más con cubierta verde. Consta de 15 alojamientos que tendrán acceso a través de la calle Josep Pijoan. En la actualidad, este solar tiene un uso provisional como espacio público para el barrio y así continúa. En realidad, aún no se ha hecho ninguna obra en este emplazamiento.

Con todo, para poder empezar las obras sería necesario retirar el mobiliario urbano y las jardineras existentes. Como se trata de un terreno prácticamente plano, no será necesario realizar trabajos previos especiales. Además, en el periodo de ejecución del proyecto se recomienda el levantamiento de las instalaciones urbanas existentes para detectar las posibles afectaciones y tomar las medidas necesarias para que los trabajos no perjudiquen a las instalaciones de servicios.

Las futuras viviendas tendrán una superficie que oscilará entre los 26 y los 53 metros cuadrados. Serán individuales y dobles y la intención es que puedan albergar a todo tipo de familias que estén inscritas en el registro de solicitantes de viviendas de Barcelona. Se trata de un modelo de alojamientos provisionales –para 5 años o más– con el que el Ayuntamiento quiere explorar otras formas constructivas de vivienda protegida para reducir los planes de planificación y construcción. Estos pasarían de los cinco o seis años en el caso de las promociones tradicionales a nueve meses en el caso de los contenedores de barco.

La promoción de mayor tamaño será la de Glòries, donde los contenedores marítimos formarán un edificio de siete plantas más planta baja que contará incluso con un huerto, mientras que el que se construya en la Bordeta, en Can Batlló, tendrá planta baja más cuatro y dispondrá de 40 alojamientos. En este sentido, la solución adoptada para estos solares debe permitir la total recuperación de manera rápida y económica de la mayor parte de los componentes, así como un fácil transporte y montaje en su ubicación. La intención del Ayuntamiento es reutilizar los contenedores y trasladarlos a otra ubicación una vez se puedan construir las viviendas protegidas en ese espacio y llevar esta nueva fórmula a todos los distritos.

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